Copla por la muerte de su padre (que todavía vive)

Ni amigo de sus amigos,
ni gran señor, ni maestro,
padre a medias de hijos magros,
esposo suficiente,
no habrá consuelo en tu memoria
como no lo hubo en tu vida.

No te conocimos y así tú lo has querido. 
No te acompañamos y tampoco lo exigiste:
cada uno encerrado en su hielo, 
tieso de silencio, soñando el beso y el upa. 

No te has muerto, padre, y da pena verte
--escombro, tizne, lágrima sucia-- 
da pena verte y no te miro 
para no seguirme viendo.
Tú aquí, allá ellos


Entre ellos y tú, el tiempo.
Entre tú y ellos, la tierra.

Ellos:  La Isla.
Tú:  aislamiento.

Ellos:  La Causa.
Tú:  intermitencias.

Ellos:  La Lengua.
Tú:  lengüeteos.
  
Ni te esperan, ni te extrañan.
Ni los celas, ni los llamas.

Tú aquí, tranquilo como tortuga al sol.  
Allá ellos, sedientos como largartos sin río.

Rolando
Briseño                      Algo que objetar


                         El cuerpo, que es de tierra, clama por su tierra.”                     
	                                         Luis Cernuda

De lo cual se deduce:

El cuerpo, que es de agua, clama por su agua.
El cuerpo, que es de aire, clama por su aire.
El cuerpo, que es de fuego, clama por su fuego.

Pero:

Ni tierra, ni agua, ni aire, ni fuego,
mi cuerpo, que es de cuerpo, sólo clama por ti.
GUSTAVO PÉREZ FIRMAThttp://www.gustavoperezfirmat.com/shapeimage_7_link_0